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PRIMERA "DELANTERA ELÉCTRICA"

primera eléctrica
 
"Casuco", Gallart, Lángara, Galé e Inciarte en Buenavista
 
LOS NÚMEROS DE LA PRIMERA ELÉCTRICA (EN LIGA):
TEMP.
nº jornadas
goles
media p.p.
categ.
otros

1931/32 *

16

43

2,69

2ª div.

máximo goleador de la categoría

1932/33

18

58

3,22

2ª div.

máximo goleador de la categoría

TOTAL

34

101

2,97

2ª div.

* : sin "CASUCO"
 

            En una época en la que se jugaba al fútbol con cinco delanteros, era frecuente que los quintetos que alcanzaban una especial relevancia o una capacidad goleadora fuera de lo normal fuesen bautizados con apelativos de diverso tipo. Así pasarían a la historia "el ataque mortífero" del Ath. Bilbao de principios de los años treinta, "los stukas" del Sevilla en la postguerra o "la delantera de seda" del At. Madrid, por mencionar alguno de los muchos ejemplos existentes.

            El periodista "Moncho", que firmó durante muchos años las crónicas de los oviedistas en el diario LA VOZ DE ASTURIAS, tuvo la idea de bautizar como "la delantera eléctrica" la que formaron en el Real Oviedo «CASUCO», GALLART, LÁNGARA, GALÉ e INCIARTE la temporada del primer ascenso carbayón a 1ª división y la anterior. Motivos no le faltaban cuando fueron ellos los que comenzaron a acostumbrar a la parroquia azul a las tardes de grandes goleadas en Buenavista, hasta el punto de que poco menos que se les exigía que marcasen cinco goles para poder decir que había salido "el jorobu" (y es que el número 5 del marcador del viejo Buenavista tenía un trazo defectuoso que el ingenio popular comparó por su semejanza con la figura de una joroba).

            Los cambios en la formación del quinteto en los años venideros haría que esa fuese la primera de las tres que la crítica aceptó consensuadamente. Tímidamente en Valencia intentaron apropiarse del calificativo aplicándolo al gran ataque de su equipo en los años cuarenta (EPI, AMADEO, MUNDO, ASENSI y GOROSTIZA), pero acabaron desistiendo. La verdadera "delantera eléctrica" de la historia futbolística es la del Real Oviedo.

            Como extremo derecha jugaba «CASUCO». Era un asturiano que aportaba una gran rapidez al juego del equipo con sus internadas por la banda. Llegó al Oviedo al final de la temporada 1931/32 (no llegó a jugar partidos de Liga aquella campaña en la que ese puesto era ocupado por POLÓN) procedente del Stadium Avilesino y formó una gran pareja con su compañero en esa zona del campo, GALLART, el cual se había incorporado a la disciplina azul un año antes. El directivo D. Luis Botas se había desplazado a Barcelona para concretar el fichaje del barcelonista SASTRE y al no presentarse éste a la cita convenida, cambió el objetivo y con las 45.000 ptas. que llevaba para realizar la operación, se trajo para Oviedo a los españolistas TONIJUÁN (que tras jugar sólo una temporada colgaría las botas de futbolista y se haría cargo del banquillo llevando al Real Oviedo a 1ª división) y GALLART.

            GALLART era un interior derecha barcelonés de poca estatura (1,65 m.) y constante brega, que ya tenía un nombre en el fútbol español como integrante del Español de Ricardo ZAMORA. Incluso sabía lo que era marcarle goles al que iba a ser su nuevo compañero, el portero ÓSCAR, pues anotó los dos de la victoria por 2-0 del Español sobre el Real Oviedo en el partido de ida de 1/4 de final de copa disputado el 4 de mayo de 1930. No llegó a ser internacional pese a ser convocado para el España-Yugoslavia disputado en Buenavista en 1932 y de jugar en plena Guerra Civil con una "supuesta" selección española que se enfrentó a Portugal en Vigo en noviembre de 1937 en un encuentro que no sería reconocido como oficial por la F.I.F.A. Integró también la segunda "delantera eléctrica" y hasta jugó en el Real Oviedo de la posguerra tras su cesión al Racing de Ferrol, hasta que causó baja en 1943. Su rendimiento en las nueve temporadas que vistió de azul fue extraordinario, marcando 39 goles en los 134 partidos de liga que disputó entre 1ª y 2ª división (uno de ellos el primero de la historia oviedista en la máxima catgoría), al margen de los obtenidos en el torneo de Copa y en los campeonatos regionales.

            Mediada la temporada 1930/31, en diciembre de 1930, llegó a Oviedo un vasco que iba a ser considerado por muchos el mejor delantero centro mundial de la época, Isidro LÁNGARA. Tras unos comienzos difíciles en los que la directiva presionaba para que el puesto de delantero centro lo ocupase el canario ÁLAMO en contra del criterio del entrenador (Patricio O'Connell había descubierto en su primer entrenamiento sus grandes cualidades afirmando que se trataba "de un diamante sin pulir, una mina de oro"). O'Connell tuvo que abandonar el cargo en parte, por esa discrepancia. Pero LÁNGARA pronto le daría la razón al entrenador, convencería a todos y se quedaría en propiedad con el puesto de ariete. Su facilidad anotadora le llevó a debutar con la selección española cuando todavía jugaba en 2ª división con el Oviedo. Y es que la fama que estaba alcanzando "la delantera eléctrica" no se veía afectada por ese motivo. Remataba desde cualquier posición, en cualquier postura y con una dureza asombrosa que causaba admiración y temor en los porteros.

            El otro asturiano de la delantera era Gonzalo Díez GALÉ. Con 17 años ya jugaba en el Stadium Avilesino y al poco tiempo fue fichado por el R. Madrid, con quien jugó dos temporadas antes de regresar a Avilés, pues el fútbol era para él algo secundario a los estudios. Del equipo avilesino es fichado por el Oviedo, como poco después haría «CASUCO», donde jugaría dos temporadas (1931/32 y 1932/33), abandonando la práctica futbolística tras el ascenso oviedista para dedicarse únicamente a sus estudios. Había marcado nada menos que 17 goles en 31 partidos de Liga, lo que demuestra sus facultades goleadoras pese a jugar de interior. Las secuelas que le había dejado una lesión también influyeron en su decisión.

            GALÉ era un jugador eminentemente elegante. Se compenetraba de maravilla con LÁNGARA. En abril de 1933 fue convocado y jugó dos partidos con la selección española en otro claro ejemplo de que la militancia oviedista en 2ª división no era obstáculo para que la calidad de lo integrantes de esta delantera de lujo fuesen reconocidos a nivel nacional. Fue el segundo internacional español del Oviedo.

            Completaba el grupo como extremo izquierda, INCIARTE, un vasco que estuvo bajo la disciplina azul entre la temporada 1930/31 y la 1935/36. Bastante veloz, si hubiese que definirle con una palabra esta sería improvisación. Hasta la llegada de «CASUCO», disputó muchos partidos en la banda derecha. POLÓN era el acompañante habitual de GALÉ por la izquierda.

            En definitiva, la capacidad anotadora había sido la base para lograr el ascenso. Pero lo mejor estaba por llegar. Ya en la división de honor se retocaría el ala izquierda y se alcanzarían cotas de acierto goleador y genio futbolístico que seguirían haciendo historia.

 
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