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"HERRERITA": ANÉCDOTAS DE UNA LEYENDA

óleo P. Vicente
 
gol de "Herrerita" al Sporting (óleo de Paulino Vicente "el Mozo")

            En un fútbol de otra época donde la tecnología no permitía que nadie, salvo los presentes en un partido, pudiese ver lo ocurrido en el mismo, seguramente el "boca a boca" hacía que se exagerasen las cosas. Nunca sabremos si lo que se cuenta responde a la realidad o no. Lo que está claro es que los jugadores míticos debieron adquirir tal consideración por algo y eran los que más historias sobre sus actuaciones generaban. Sin duda «HERRERITA» era uno de esos jugadores de leyenda. He aquí una pequeña muestra del porqué:

 

            En la temporada del estreno en 1ª división generó una expectación especial el partido que iba a jugar en la octava jornada el Madrid en Oviedo el día de nochebuena de 1933. En el aspecto personal había un duelo que destacaba por encima de todo: el de una de las grandes figuras del fútbol nacional de la época como era LUIS REGUEIRO, considerado el mejor interior del momento y la promesa que aspiraba a ocupar su puesto, «HERRERITA» (bautizado ya por la prensa como el "Regueiro asturiano").

            En los primeros compases del partido el público se enfadó con «HERRERITA» por cuanto parecía enfrascado en mantener un duelo personal con su rival.

            Pero «HERRERITA» comenzó a lucir y a servir balones de gol. GALLART y «EMILÍN» no pudieron jugar aquel partido. INCIARTE estaba muy desafortunado y tras fallar una clara ocasión en una gran jugada de «HERRERITA» éste le zarandeó motivando un gran enfado del público y de sus compañeros. CHUSLÉ y el propio «HERRERITA» habían marcado los goles oviedistas. El marcador reflejaba 2-2 cuando otra jugada de «HERRERITA» sirvió un balón a LÁNGARA que éste convirtió en el 3-2 definitivo.

            «HERRERITA» tuvo que pedir disculpas a sus compañeros en los vestuarios por su mal comportamiento. Personalmente su actuación fue tan completa que los periodistas madrileños llegaron a escribir que habría que preguntarse si no sería LUIS REGUEIRO el "Herrerita guipuzcoano". Aquel día había confirmado su naciente fama.

 

            El ambiente que le esperaba al conjunto azul el 30 de septiembre de 1934 con motivo de la visita a El Molinón en encuentro del campeonato regional estaba, si cabe, más caldeado que un año antes cuando «HERRERITA» se presentó como oviedista tras su sonado fichaje venciendo por un más que rotundo 2-8. Y es que por militar en diferentes categorías, el torneo regional era el único en el que se iban a ver las caras, a lo que había que añadir que otro puntal de los rojiblancos como era PENA también había pasado del equipo gijonés al de la capital del Principado.

            Con la afición local de uñas, sobre todo con «HERRERITA», el marcaje al que fue sometido desde el principio por los defensores rojiblancos empleaba tanto recursos legales como ilegales. Una de las muchas patadas que estaba recibiendo el oviedista le rompió una media e hizo saltar una espinillera, dirigiéndose «HERRERITA» al colegiado Pedro Escartín reclamando protección. Escartín le respondió: "Eduardo, arréglate como puedas...".

            La reacción de «HERRERITA» no se hizo esperar: al hacerse con el balón se acercó a uno de sus oponentes, le picó el esférico y cuando el sportinguista se dispuso a despejar recibió un plantillazo que le obligó a abandonar el terreno de juego. Al volver al campo con ánimo de venganza «HERRERITA» repitió la operación forzando al rival a retirarse a la caseta lesionado. «HERRERITA», siguiendo las indicaciones del árbitro, se había arreglado a su manera.

 

            El 14 de octubre de 1945 visitaban los oviedistas San Mamés y ante el temor que producía la facilidad anotadora de la delantera bilbaína con Telmo ZARRA al frente, el entrenador Manuel Meana planteó un partido con muchas precauciones defensivas y encargando a sus jugadores que estuviesen más preocupados de resguardar su portería que de atacar. Jugaron aquel día: ARGILA; JUGO, PENEDO; SANSÓN, DIESTRO, SIRIO; «ANTÓN», «GOYÍN», CABIDO, «HERRERITA» y MUÑIZ.

            Efectivamente, los jugadores azules cumplieron con las instrucciones del entrenador, pero el resultado al descanso ya era de 2-0 a favor de los locales sin que el Oviedo se hubiese acercado con peligro a la portería rival.

            «HERRERITA» se había enfrentado ya a Meana cuando éste le había encargado labores de marcaje, e hizo que le transmitiesen al entrenador que él había dicho: "o atacamos o yo me voy". Parece ser que Meana respondió que hiciese lo que quisiera y «HERRERITA» comenzó a aleccionar a sus compañeros mentalizándoles para la remontada. Indicó a JUGO que marcase férreamente a GAINZA y él, personalmente, se dedicó a controlar a ZARRA por todo el campo, a la vez que servía multitud de balones a CABIDO, debutante aquella tarde. El giro que dio el encuentro fue brutal y con cuatro goles de CABIDO se dio vuelta al encuentro pasando por encima de un incrédulo At. de Bilbao. La "catedral" había asistido a una exhibición del genio de «HERRERITA».

 

            «HERRERITA» era noticia constante en prensa y radio. Si juega «HERRERITA», si no juega «HERRERITA». En vísperas de recibir al R. Madrid en el mes de diciembre de 1947 se dirigía el jueves por la noche el periodista Ricardo Vázquez Prada hasta la redacción del periódico REGIÓN. Serían las doce aproximadamente y casi frente al portón del diario se encontró a «HERRERITA» con bastantes copas de más en el suelo, con la pierna vendada, mientras un común amigo hacía esfuerzos ímprobos para ponerlo en pie. Vázquez Prada escribió: "La gente está preocupada sobre si «HERRERITA» puede jugar o no el domingo. Tal como yo he visto a «HERRERITA», lo mismo da que juegue «HERRERITA» que el moro Muza".

            Aquel suelto produjo algunas bajas de suscripciones de REGIÓN porque «HERRERITA» era un auténtico ídolo para la afición. Como es natural, «HERRERITA» fue uno de los primeros que leyó el mencionado escrito. Inmediatamente fue al médico y pidió que le retiraran la venda, marchó al campo de Buenavista y entrenó a fondo. Él tenía sus métodos de recuperación. Lo cierto es que fue alineado el domingo.

            Al poco de iniciarse el partido se vio como «HERRERITA» se escupía en sus propias manos y luego las frotaba contra el pantalón. Era un signo característico de «HERRERITA». La tormenta estaba a punto de desencadenarse. Efectivamente, desde el comienzo «HERRERITA» dio un recital de fútbol recorriendo el campo arriba y abajo, jugando y haciendo jugar a sus compañeros. En el minuto diez marcó el primer gol de la tarde: uno a cero y comienzo de la apoteosis. Los azules ganarían por 7 goles a 1 (dos de «HERRERITA» y cinco de ECHEVARRÍA).

            Vázquez Prada presenciaba los partidos detrás de la puerta del equipo adversario porque le gustaban sólo los goles del equipo azul. Al abrir el marcador «HERRERITA» lo buscó entre el público, se acercó y le dijo: "este gol para ti y para el moro Muza". El periodista confesó después que le había encantado esta salida de «HERRERITA» porque era como consecuencia de que él le había espoleado desde el periódico. A fin de cuentas era lo importante: la victoria del Oviedo y el triunfo personal de «HERRERITA».

 

            «HERRERITA» no era un goleador nato si bien desde su posición de interior izquierdo además de "fabricarlos" marcó más de uno memorable. En alguna ocasión incluso actuó como delantero centro, por ejemplo cuando por alguna reciente enfermedad su condición física no le iba a permitir correr en exceso. Con motivo de un partido frente al Atlético de Madrid disputado en Buenavista el 16 de enero de 1949, en las postrimerías de la primera parte aprovechó un pase de «ANTÓN» para marcar el primer gol tras deshacerse de un defensa contrario. Poco antes de acabarse el encuentro recibió otro pase de «ANTÓN» y en un palmo de terreno regateó a varios defensores rivales, disparó cruzado y marcó gol. Taioli, entrenador del equipo madrileño, salió del banquillo para aplaudir aquel magnífico gol. Después comentaría: "este gol es el gol de un genio; es cosa de un dios, ¡asombroso!, lo recordaré mientras viva".

 

            Durante el viaje para jugar en Tarragona en la temporada 1948/49, «ANTÓN» no hacía más que hablar del gol que le había visto marcar al delantero italiano CARAPELLESE en el reciente partido disputado en Madrid pocos días antes, en el que la selección transalpina había derrotado a España por 1-3, tras regatear a tres contrarios y al portero. Al comienzo del encuentro «HERRERITA» le pidió el balón al portero, arrancó desde su propio campo, se puso a driblar contrarios, llegó al área, regateó al portero y marcó. Se dirigió hacia «ANTÓN» y le dijo: "¿fue así el gol del italiano ése?".

 
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