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EL ESTADIO CARLOS TARTIERE Y EL MUNDIAL'82

años 60
1982
 
cuando Buenavista pasó a ser el Tartiere
aspecto tras la reforma mundialista (1982)

            Tras la ya comentada en otro capítulo venta del campo de Buenavista al Ayuntamiento de Oviedo en 1954, pronto se acometió la obra de cubrir el fondo oeste, más conocido como "tribuna Silvela". Pero sería la única intervención de importancia que se haría en el escenario de los partidos como local del Real Oviedo durante bastantes años.

            Mientras periódicamente surgía con relativa frecuencia en la opinión pública de la ciudad, el asunto de una reforma del estadio que parecía bastante necesaria (puede afirmarse que desde la reconstrucción del campo tras la Guerra Civil no había sido sometido a ninguna mejora de relevancia), el tiempo iba pasando sin que se acometiese. Al margen de la cubierta del fondo mencionado, el único cambio fue el de la denominación: desde el 22 de julio de 1958 el estadio de Buenavista pasó a ser estadio Carlos Tartiere, para honrar al presidente fallecido.

            Hasta 1969 no se produciría una actuación destacable, como fue la de dotar al campo de iluminación artificial que permitiese la celebración de partidos en horario nocturno. Se organizó para tal evento un encuentro entre el equipo oviedista y el R. Madrid el 4 de junio en el que vencieron los merengues por 2-0. Aquella noche festiva jugaron con la elástica azul tres jugadores de otros equipos asturianos: DOBLAS del U.P. Langreo, «FITO» del R. Avilés y el sportinguista «TATI» VALDÉS.

            En 1971 se cubriría el graderío sur, pero el estado de deterioro que presentaba el campo comenzaba a ser preocupante. Se había logrado que en torno al 80% del aforo estuviese guarecido de las inclemencias metereológicas, pero la impresión general de la vetusta, destartalada e incómoda instalación (únicamente las localidades de la tribuna principal eran de asiento) se acercaba peligrosamente a la del abandono, mientras el incontrolado crecimiento de la ciudad congestionaba poco a poco un estadio que se había construido en 1932 en lo que era una zona despoblada de las afueras y que, cuarenta años después, se estaba viendo constreñido por las edificaciones que lo rodeaban.

 
torre de iluminación

marcador

una torre de iluminación (izqda.) sobre la grada del marcador cubierta en 1971

 

            A finales de los años setenta cunde la alarma y se tiene que adoptar la medida de precintar la "tribuna Silvela" por presentar riesgo de derrumbe.

            La celebración en España del Campeonato del Mundo en el año 1982 abre una vía de esperanza para facilitar la solución que necesitaba el club ante el problema de estar disputando sus encuentros en un campo que amenazaba ruina. Tras una dura lucha con la ciudad de San Sebastián, que también pretendía, como hicieron muchas ciudades, aprovechar el evento para remodelar sus estadios o construir otros nuevos, Oviedo es declarada sede del Mundial. Pero la oportunidad que se abría no sería aprovechada y las decisiones adoptadas pronto se calificarían de "error histórico".

            Era más que evidente que la ciudad precisaba un nuevo estadio y para ello había dos opciones:

- Hacerlo sobre el existente, con el problema de espacio que planteaba lo que era una zona urbana densamente poblada.

- O acometer una obra ambiciosa en otro punto de la ciudad.

            La política intervino y los problemas se sucedieron. La falta de una mayoría con poder decisorio en el consistorio hizo que las posturas fuesen siempre encontradas y que no se llegase a ningún consenso.

            Tras muchas discusiones y enfrentamientos, donde lo que menos parecía importar era el beneficio para la ciudad y para el club, se procedería a remodelar el estadio en la misma zona, en base a un proyecto del arquitecto municipal Muñiz Uribe. Planteaba respetar únicamente la "tribuna Sánchez del Río", seña de identidad del estadio desde el primer día y motivo de orgullo, pero una vez iniciadas las obras, se varió el proyecto y sería también demolida, argumentando ciertos problemas en cuya búsqueda de solución no se pondría el menor empeño.

            El resultado fue una instalación sin la menor perspectiva de futuro, de pobre calidad arquitectónica y que tenía como principal defecto la incomodidad. El aforo iba a ser para 22.500 espectadores, casi como el existente y muy lejano del que planteaban otros proyectos (alguno alcanzaba las 40.000 localidades), pero lo grave era que únicamente iba a contar con aproximadamente 5.000 plazas de asiento y que iba a tener más de la mitad de las localidades de pie sin cubrir. Se había construido un campo totalmente nuevo, con el desembolso económico que suponía, que ya estaba desfasado antes de su terminación.

            Además, la disputa en el nuevo campo del Mundial, estuvo en el aire hasta fechas muy cercanas a su celebración por las dudas existentes sobre el cumplimiento del plazo y por los problemas con el terreno de juego, que tendría que ser levantado en su totalidad hasta en dos ocasiones.

            La proximidad de los edificios que lo rodeaban hacía muy complicada una remodelación que pronto volvió a surgir como comentario cíclico en la ciudad. Tras varios proyectos poco creíbles para incrementar el aforo, solamente se ganarían, seis años después, cerca de 1.000 localidades más de asiento a base de sustituir las butacas existentes por otras más pequeñas que estuviesen más juntas. El ambiente que se creaba en los grandes partidos ayudado por la cercanía del público a los jugadores, se convirtió en la gran y casi única ventaja del estadio.

 
obras
obras
 
las obras y el uso del campo se compatibilizaron
la tribuna "Sánchez del Río" se pensaba conservar
 

            Pese a todo, el 29 de abril de 1982 se inauguraría oficialmente el nuevo estadio Carlos Tartiere. Habían transcurrido 50 años y 5 días desde la inauguración del entonces Buenavista. Para el acontecimiento se enfrentaron la selección nacional de Chile, que pocas semanas después iba a disputar los partidos del Mundial en el mismo escenario y un Real Oviedo con el que se alinearían tres exjugadores que estaban de aquella en otros equipos: el valencianista CARRETE, el osasunista IRIARTE y el sportinguista URÍA.

            Los espectadores que llenaron el estadio (una de las pocas veces que se lograría algo así, por la ya referida incomodidad del obsoleto recinto) presenciaron un encuentro sin goles.

            Por lo menos, los tres encuentros del Campeonato del Mundo de fútbol programados para disputarse en la sede de Oviedo, se pudieron celebrar sin contratiempos.

 
PARTIDOS DEL MUNDIAL'82 DISPUTADOS EN EL CARLOS TARTIERE
fecha
encuentro
resultado

17/06/1982

AUSTRIA - CHILE

1-0

21/06/1982

ARGELIA - AUSTRIA

0-2

24/06/1982

CHILE - ARGELIA

2-3

 
exterior
interior
fachada
 
aspecto exterior
vista interior
fachada principal
 

            En 1998, la normativa impuesta en materia de seguridad en recintos deportivos obligó a suprimir gran parte de las localidades de pie. El aforo del estadio se redujo hasta los 16.485 espectadores (13.605 de asiento y 2.880 de pie). Esta circunstancia supuso asumir que el Tartiere tenía los días contados y, no sin otras muchas disputas políticas y personales entre los gestores de un club que ya era S.A.D. y la alcaldía, se acometió la construcción de un nuevo estadio en otro punto de la ciudad.

            El 20 de mayo de 2000, el Tartiere ubicado en la zona de Buenavista acogería el último partido de su larga historia, 68 años después del primero. Era la última jornada del campeonato liguero de 1ª división y el Real Oviedo recibía a la Real Sociedad en un partido intranscendente para ambos que terminarían ganando los donostiarras por 0-1, que concluiría con una pacífica invasión del césped como recuerdo nostálgico. Sería también el último partido que jugaría el poco después trágicamente fallecido Peter DUBOVSKY.

 
previo último partido
 
instantes previos al último partido
 
invasión final
 
invasión final del terreno de juego
 
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